Denuncian falta de policía en Valentina Norte Rural
La vertiginosa expansión demográfica de la ciudad de Neuquén ha encontrado en el sector de Valentina Norte Rural uno de sus epicentros más dinámicos, aunque este crecimiento no ha sido acompañado por una planificación simétrica en materia de seguridad e infraestructura básica. El barrio, que actualmente abarca 27 sectores diferenciados y se extiende desde la zona de Barda Roja hasta el límite administrativo con la localidad de Plottier, atraviesa una crisis de servicios que pone en riesgo la integridad de sus habitantes. Según lo expresado por el presidente de la comisión vecinal, Walter Painequir, la comunidad se encuentra en un estado de alerta ante la creciente ola de hechos delictivos y la reciente modificación en la operatividad de las fuerzas de seguridad locales, que ha dejado a vastas zonas del territorio en una situación de vulnerabilidad extrema.
Uno de los puntos de mayor fricción reside en el cambio de funciones del destacamento policial de la calle Crouzelles, un espacio por el que los vecinos lucharon durante años y que recientemente ha dejado de depender de la Comisaría 12 para ser asignado al área de Criminalística. Esta decisión administrativa implica que los efectivos presentes ya no cumplen funciones de prevención o recepción de denuncias, obligando a los ciudadanos que no cuentan con movilidad propia a trasladarse hasta ocho kilómetros o depender de un sistema de transporte público ineficiente para asentar una exposición legal. La falta de una posta policial activa en el corazón del sector rural genera un vacío que es aprovechado por la delincuencia, mientras que las nuevas autoridades de la unidad policial apenas comienzan a dimensionar la complejidad de una jurisdicción que ha quedado físicamente desbordada.
La problemática de la jurisdicción no se limita únicamente a la prevención del delito, sino que ha mostrado su faceta más trágica en la gestión de emergencias médicas. Painequir denunció un antecedente alarmante en el cual un vecino falleció en la vía pública debido a la dilación en la respuesta de los servicios de asistencia, provocada por una disputa sobre si el lugar del incidente correspondía a la ciudad de Neuquén o a Plottier. Este tipo de conflictos de competencia territorial evidencian una preocupante falta de protocolos unificados que prioricen la vida humana por sobre los límites catastrales, dejando a los habitantes de Valentina Norte Rural en una suerte de «tierra de nadie» donde la burocracia institucional puede determinar el desenlace de una urgencia vital.
En el plano de la obra pública, el barrio exhibe paradojas que resultan incomprensibles para los residentes con décadas de arraigo. Actualmente, se avanza con la pavimentación de la calle Pergamino, una mejora celebrada por la vecinal, pero que esconde una falencia estructural grave: la ausencia de redes de agua potable en sectores donde habitan familias desde hace más de ochenta años. La falta de coordinación técnica sugiere que, una vez finalizado el asfalto, el mismo deberá ser intervenido nuevamente para realizar las conexiones hídricas, lo que representa una deficiente administración de los recursos públicos y una postergación innecesaria de derechos básicos. A esta situación se suma la demora histórica en la expropiación de tierras y la extensión de las redes de gas natural, promesas legislativas que permanecen estancadas a pesar de la constante presión de la comisión vecinal.
A pesar del escenario adverso, la comunidad mantiene canales de diálogo con el Ejecutivo municipal, destacando programas de contención social como las colonias de vacaciones para niños y adultos mayores, así como los servicios de poda y riego que alivian parcialmente la cotidianeidad del barrio. Sin embargo, la dirigencia vecinal insiste en que estas acciones no deben opacar la urgencia de soluciones definitivas para los problemas estructurales de seguridad y saneamiento. El compromiso de los vecinos de Valentina Norte Rural se mantiene firme en la búsqueda de una respuesta institucional integral que reconozca al sector no como una periferia olvidada, sino como una parte fundamental de la identidad urbana neuquina que exige equidad en el acceso a la justicia y a los servicios esenciales.
