El placar, el juego y la vida ambiental
Fragmento de Mi ambiente y yo
Este texto es un fragmento de Mi ambiente y yo, un libro desde el cual propongo pensar el ambiente no solo como naturaleza o territorio, sino como una forma de habitar la vida cotidiana. El ambiente también se construye en los objetos que elegimos conservar, en los vínculos que cuidamos, en aquello que ordenamos, reparamos o descartamos. Desde esta mirada, el placar y el juego se vuelven escenarios posibles para reflexionar sobre consumo, memoria, emociones y decisiones que hablan de nuestro modo de estar en el mundo.
¿Qué tienen de común el placar y el juego?
Si a ambos los colocamos en un espacio determinado, podemos decir que necesitan orden y clasificación. Al verlos, podemos suponer tipos de personalidad. Según la elección, se sospecha el humor y/o la intención.
Ambos son formas de expresión.
Estas líneas intentan ser la posibilidad de compartir una mirada nueva acerca de la realidad. Conservamos muchas costumbres de hace cien años y tal vez sea tiempo de preguntarnos si queremos seguir sosteniéndolas tal como están o si necesitan algunas modificaciones.
La mirada que intento compartir no es la de un mañana que no conocemos, es la de hoy, y eso ya es un montón. Mirar el ambiente desde lo cotidiano implica asumir que nuestras prácticas diarias también educan, dejan huella y construyen sentido. Tenemos muchas cosas que revisar. Por ejemplo, cuando limpiamos un placar debemos sacar lo que ya no consideramos propio para darle una segunda oportunidad. Observar con atención si hay algo que no es nuestro y habría que devolverlo, limpiar lo que nos encanta y ponerlo en valor, reparar lo dañado.
Suele suceder que después de una limpieza profunda estamos un poco agotados, pero satisfechos, con sensación de renovación. Al finalizar, puede ser que nos den ganas de tener algo nuevo y darle un buen lugar.
El placar es nuestra oportunidad de poner las tres R en práctica: reducir, reutilizar, reciclar.
Tal vez puedan identificarse con la sensación que voy a compartir.
Abrí el placar y me encontré con muchas cosas para arreglar. No eran la mayoría de las prendas, pero la sensación era que eran demasiadas. Sentí que me había descuidado, que me fastidiaba. No soporté la tierrita acumulada en un rincón. Es cierto que no estaba todo sucio, pero esa fue la sensación.
Revisé prenda por prenda. Sentí una conexión con cada una que me llevó a escenas vividas, a recuerdos bellos y de los otros. Decidí desprenderme de las que no me traían gratas sensaciones y de aquellas que, por un motivo u otro, ya no seguía eligiendo. Sin embargo, con algunas no pude, no quise, elegí no hacerlo y les encontré un espacio especial. Son esas que atesoro y que, solo con verlas, enriquecen mi vida. Si me las pongo, me abrigan el alma: me siento acompañada, protegida. No son “cosas”, son conjuntos de emociones vinculadas a una prenda.
Claro que también me sucede con los juguetes. Varios de mis muñecos los conservo. Están bañados y, aunque sus pelos están algo deteriorados y alguna que otra pierna cueste que siga en su lugar, mis muñecas son mi presente. Una, en mi mesita de luz, me mira con su mismo enterito rojo y blanco de cuando me la regalaron en Italia. ¡Lucía tan bella en la vidriera!
Solemos desligarnos de las cosas sin pensar. Y lo solemos hacer también con las personas que pasan por nuestras vidas. Las emociones que nos afectaron negativamente intentamos esconderlas, quemarlas, deshacernos de ellas de cualquier forma.
Esta modalidad, adquirida producto de muchas variables, nos lleva a una especie de enajenación de nuestra propia vida, mirando con casi desprecio lo viejo, lo añoso o lo fuera de moda. Esas prendas y muebles antiguos, con materiales tan particulares que ya no se fabrican, hoy lucen en tiendas exclusivas a precios altísimos. Nosotros los descartamos hace un tiempo.
Tal vez allí, en lo que guardamos y en lo que descartamos, también se esté jugando nuestra manera de habitar el ambiente.
Laura Collavini
Psicopedagoga ambiental · Autora de Mi ambiente y yo
Creadora de TerrActiva | enfoque de vida ambiental
