Hallaron a la hermana de Marcos Acuña tras dos días de intensa búsqueda
Fabiana Edith Muñoz, hermana del futbolista integrante de la Selección Argentina, fue localizada sana y salva en un sector de difícil acceso en la periferia de la ciudad. El operativo incluyó drones con cámaras térmicas y la movilización de toda la comunidad zapalina ante una desaparición que mantuvo en vilo a la región durante 48 horas.
Zapala respiró aliviada durante la madrugada de este domingo al confirmarse el hallazgo de Fabiana Edith Muñoz, hermana del reconocido futbolista Marcos «Huevo» Acuña. La mujer, que se encontraba desaparecida desde el viernes, fue encontrada cerca de las 3:30 horas en una zona de descampado y arbustos en la periferia urbana. Según informó el comisario Eduardo Sierralta a Radio 7, el operativo de búsqueda fue de extrema complejidad debido a las características del terreno y al estado de salud mental de la ciudadana, quien padece una patología que requiere medicación diaria.
El comisario Sierralta detalló que, a pesar de contar con tecnología de punta como drones con cámaras térmicas, la localización se dificultó porque Fabiana se encontraba oculta bajo la vegetación, lo que impedía que el sensor detectara su calor corporal desde el aire. «Estaba lateralizada bajo unos arbustos, con la impresión de no querer ser encontrada debido a su cuadro», explicó el jefe policial. El hallazgo se produjo finalmente por rastrillaje terrestre en una zona de barda muy pedregosa. Al momento del encuentro, la mujer presentaba una movilidad reducida y signos de deshidratación tras dos días sin alimentarse ni recibir sus fármacos específicos.
Tras ser rescatada, Muñoz fue trasladada de inmediato al hospital local, donde permanece internada para estabilizar tanto su salud física como mental. Aunque ya se habían registrado ausencias previas del hogar, esta fue la primera vez que la familia debió recurrir a la fuerza policial ante la imposibilidad de hallarla por sus propios medios. El caso vuelve a poner en el centro del debate la necesidad de una aplicación efectiva de la Ley de Salud Mental, ante la desesperación de familias que, como la de los Acuña, enfrentan situaciones de alta vulnerabilidad donde la voluntad del paciente se ve comprometida por su propia afección.
