Una vuelta de tuerca , sobre la nota anterior: REMAKES.

Como en las películas de suspenso, se agradece una vuelta de tuerca sobre la historia y en realidad quiero manifestarme sobre el remake donde intervienen obviamente como mínimo dos películas sobre un mismo argumento y agregar que ambas ya son y lo seguirán siendo mojones en la historia del cine argentino.Me refiero a LOS MUCHACHOS DE ANTES NO USABAN ARSÉNICO, 1975/6, dirigida y co guionada por José Antonio Martínez Suarez y Augusto Giustozzi (Gius) e interpreta magistralmente por Mecha Ortiz, Arturo García Buhr, Narciso Ibáñez Menta, Mario Soffici y Bárbara Mujica.

A mi criterio la mejor película de la muy buena filmografía de Martínez Suarez.

Su remake, EL CUENTO DE LAS COMADREJAS, 2019, dirigida por Juan José Campanella quien también colaboro con el guion junto con Darren Kloomok, sobre la historia original de la peli de 1975/6. Interpretada por Graciela Borges, Oscar Martínez, Luis Brandoni, Clara Lago, Marcos Mundstock y Nicolás Francella.

Antes de continuar, me veo en la obligación de confesar, que esta nota carece totalmente de objetividad. Soy fan exacerbado de Martínez Suarez desde siempre, más cuando trabaje al lado de él en 1984 en mi colaboración artística la cual influencio radicalmente en mi carrera hasta el día de hoy.

Con respecto a Campanella, ídem. Repito todos los “sí digo” anteriores desde 1985. Puedo agregar datos, situaciones tanto profesionales como particulares, pero bue…

Hecha la aclaración, opino que la comedia negra original, tuvo reunido un elenco actoral increíble compartiendo con un equipo técnico a su par: Tito Ribero componiendo y dirigiendo la música, con una estudiada fotografía a cargo de Miguel Rodríguez, la cámara Domingo Bugallo, escenografía y ambientación, Miguel Ángel Lumaldo, vestuario, Horace Lannes. Detrás de los/las cinco protagonistas, más de 30 colaboradores tanto en pre, pos producción y filmación.

Al fin llega el remake. ¿Quién se hubiese imaginado, José?, que uno de sus mejores alumnos luego de más de 40 años, no son nada, metiera manos y

cerebro en la dramática comedia negra, llena de intriga, obteniendo un éxito indiscutido.

Campanella, mantiene los nombres propios de los personajes, solo cambia Laura por Bárbara, quizás en homenaje a Mujica y marca su impronta. El elenco al igual que en todas sus películas es acertado y escogido minuciosamente. Se lucen todos. A mi humilde criterio, el mejor trabajo de la Borges de toda su carrera. Clara Lago, seguro un aporte de la co producción española, descolla al igual que el querido Marcos Mundstock. Nicolás Francella juega en primera y ¿Qué decir de Don Luis y Don Oscar?

No abrumo más con mi falta de objetividad. La música de Emilio Kauderer, la fotografía del inigualable maestro Félix “el chango” Monti, el vestuario de Cecilia Monti, en el staff de producción se encuentran nombres como el de Gerardo Herrero, Axel Kuschevatzky, Camilo Antolini y 50 colaboradores en todos los órdenes técnicos.

Hay un libro editado en el año 2004 por Grijalbo, titulado: “1001 Películas que hay que ver antes de morir” cuyo autor es Steven Jay Schneider con 58 colaboradores, ninguno de ellos argento. Cuenta con 960 páginas, más una separata sobre los films que se estrenaron en Argentina con nombres agiornados al mercado local, lo que lo hace muy costoso. No es solo para cinéfilos, también lo es para culos inquietos, lo recomiendo. Pero hete aquí mi estimado Steven, en mi modesta opinión que la peli de Martínez Suarez hubiese que haber tenido un espacio. Luego debemos tener en cuenta el año de edición, ¿Qué paso después? Ignoro si existe una continuidad cronológica actualizada. De existir a nuestros días, Campanella debería figurar con dos o tres títulos en ella. Sol Do.

Qué bueno salir del cine después de ver una película redonda, pedir una de muzza regada con birra, sabiendo que los morlacos invertidos en el cinematógrafo, fueron a buen destino.

Un consejo: Traten de ver también la película de José Antonio MS.

No todos los remakes al igual que las segundas intenciones son buenas. Esta es una agradable excepción.

MARIO MARCHIOLI.

@mariomarchioli

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