Renuncia al ARI CC de Neuquén

La dirigente Bety  Kreitman (ARI CC) de Neuquén, ex concejal y ex diputada provincial,  publicó una carta abierta donde da a conocer su decisión de renunciar a ese partido político en disconformidad con la manera de conducir políticamente al espacio por parte de Elisa Carrió pero también con cuestionamientos a Cambiemos. Esta es la segunda renuncia de peso en dicha agrupación política después del portazo que dio otro ex concejal, Juan Dutto. El ARI CC está presidido en Neuquén por la actual concejal, Karina Montecino. Estos son los fundamentos de la renuncia de Kreitman.

“Hoy 12 de octubre de 2018, he renunciado a mi afiliación a la CC ARI, no sin un dejo de tristeza por dejar este partido del que fui cofundadora en el año 2000. Fuimos muchos los que nos sumamos a este espacio que mantenía como principios trabajar en pos de una República de Iguales, la búsqueda de liderazgos plurales, el respeto al otro y, fundamentalmente , con una clara consiga: NO MENTIR, NO ROBAR, Y NO VOTAR CONTRA EL PUEBLO. Lema que respeté en todos esos años.

Este partido, a través del tiempo, me ha dado muchas satisfacciones. Fui legisladora de la ciudad y en dos períodos discontinuos diputada provincial. Espacios de los que me he sentido orgullosa y contenta de poder aportar ideas, proyectos y haber controlado con mucho esfuerzo al poder de turno. Haber denunciado y llevado a la Justicia pedidos de investigación. Seguramente me he equivocado, pero nunca voté algo que perjudicara al pueblo.

Orgullo de la labor cumplida, nunca nadie condicionó mi voto, ni fue comprado. Vivo en la misma casa desde hace más de 30 años. Esto que hoy parece un valor debería ser lo normal, lamentablemente no es así.

Pude soportar la traición de compañeros, de algunos amigos (muy doloroso por cierto), la mentira y hasta las infamias. Nunca he sido obediente y creo firmemente que uno puede perder amigos, espacios, lo que no puede perder son los principios. Y hoy siento que este espacio no me incluye más.

No escribo esto para recibir agravios o aplausos, simplemente para que aquellos que me conocen sepan en qué lugar no estoy más.

No soy ni juez, ni jurado, ni verdugo de nadie, ni he pretendido nunca serlo.”

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