Reñida elección en Neuquén bajo el paraguas del petróleo y gas.

David Schlereth  de Cambiemos, Alma Sapag del Movimiento Popular Neuquino (MPN) y Darío Martínez de Unidad Ciudadana serán los tres nuevos diputados nacionales –aunque Martínez repite-por la Provincia de Neuquén. El dato no es menor ya que marca un escenario electoral en la provincia que supo ser hegemonía del partido provincial desde su propia creación, que acredita un equilibrio impensable en otros tiempos. Nuevos tiempos, no solo en el MPN sino el cuadro de situación política provincial, en el preciso momento que su economía está a punto de ser una bisagra de la historia por las multimillonarias inversiones que se anuncian sobre sus recursos petroleros y gasíferos.-

Justamente –alguna vez se escribió sobre esto- el petróleo se ha convertido en el árbitro de la elección política y las tres fuerzas mencionadas representan el subconsciente colectivo de un territorio que se imagina como el dechado de una naturaleza que la cubrirá con el maná del oro negro. Si bien es cierto que las campañas fueron muy mesuradas sobre las consecuencias que traerá para Neuquén los mega yacimientos de Vaca Muerta, tampoco es un disparate afirmar que lo que se viene en Neuquén estuvo presente en la mente de los electores que privilegiaron los equilibrios políticos por encima de las concentraciones partidarias.-

Es la primera vez que un partido hegemónico como el provincial debe poner freno a su permanente enfrentamiento con los gobiernos nacionales, precisamente por la defensa de sus recursos naturales que luego se tradujeron en favorables saldos electorales, para no asustar a los sensibles inversores que hasta 48 horas antes de las elecciones anunciaban nuevas y multimillonarias inversiones. EL MPN no pudo hacer uso a destajo de la antinomia con la capital como en otrora y la posición de sus candidatos fue menos que tibia, ni siquiera en boca de una Sapag, apellido que en antaño fue sinónimo de fuerte confrontación con el centralismo porteño.

También el petróleo incidió en la posición de los otros candidatos. Los hombres del macrismo si bien aprovecharon la ola amarilla que azota al país, se dejaron deslizar –cual plancha acuática- por el mensaje pro empresa de Cambiemos que en Neuquén se resume en un solo nombre: Horacio Quiroga, polifacético intendente de la capital que reúne la mayor cantidad de apoyo en el principal distrito electoral de la Provincia y en la ciudad más importante de la Patagonia. La garantía que los candidatos puestos por la autoridad política de Quiroga no van a desentonar con las políticas nacionales para Vaca Muerta, y por lo tanto, no ahuyentar inversiones, fue otro de los motivos que apuntaló a Cambiemos.-

Y tercero quedó el representante del cristinismo más puro pero con una dosis de pragmatismo que también garantiza que no habrá sorpresas para las inversiones petro-gasíferas. Pese a sus apariciones mediáticas y judiciales, Martínez, no será una sorpresa para los hombres de negocios y no pateará en contra, como se dice en la jerga petrolera. En el fondo no discutirá, más allá de lo políticamente válido, la política para el sector que impulsen, en tándem, Mauricio Macri y Omar Gutiérrez, presidente y gobernador, respectivamente, no discurrirá por carriles separados y mucho menos enfrentados. Neuquén y Nación un solo corazón, lejos de aquellos épicos enfrentamientos de Elías y Felipe Sapag, fundadores del MPN y defensores a ultranza de la autonomía provincial.

 

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