Quiroga expresó su profundo amor por Neuquén

Como lo viene haciendo desde su primera gestión y ya es tradición en cada aniversario de la capitalidad de Neuquén, el intendente Horacio Quiroga agasajó con un almuerzo a los jefes comunales con mandato cumplido pero esta vez en la obra del nuevo edificio municipal de Novella y Godoy que será inaugurado en 2019, del que participaron todos los obreros que levantan sus cimientos y paredes.Al homenaje asistieron los exintendentes Marcelo Otharán (1968-1970), Rodolfo De la Fuente (1978-1980), Jorge Sobisch (1983-1987), Herminio Balda (1987-1991), Derlis Kloosterman (1991-1995) y Luis Jalil (1995-1999).

El lugar elegido para el homenaje no fue azaroso, hizo notar Quiroga. “Esta Municipalidad que se construye en el oeste neuquino es el producto del esfuerzo de todos los que estamos acá y de muchos de los que ya no están y viene a consolidar nuestro objetivo de trabajar por una ciudad integrada”, dijo el intendente. Apreció que en este día simbólico “lo único que tengo es deseo de agradecer” y “de compartir sentimientos”. Y sostuvo que esta misma emoción es compartida por los intendentes que le precedieron porque más allá de los colores políticos “y por sobre todas las cosas, nos identifica un profundo sentimiento de amor por Neuquén”.

Fue entonces que, en nombre suyo, de los exintendentes y del vicegobernador Rolando Figueroa que participó del acto, elogió a los 60 obreros presentes por “venir todos los días con ganas de llevar adelante la construcción de este edificio. Agradecerles a todos y a cada uno de ustedes porque con esto también estamos construyendo la historia de Neuquén”. Destacó que cada uno de los intendentes de la ciudad cuenta con el respeto de la sociedad “como figuras de lo político y hombres de la democracia”. Figueroa expreso  “Los hombres de la democracia nos permitimos compartir estos momentos abrazándonos y homenajeando a la gente de trabajo como ustedes, que hacen cada vez más grande a Neuquén”, indicó frente a los trabajadores.

“Con esta obra se termina para siempre el prejuicio de que existen dos Neuquén, una del oeste y otra del centro porque Neuquén es una sola”, remarcó. “Pero había que esperar el momento porque había que hacerlo sin tomar deuda ni créditos, y de esa manera lo encaramos”, mencionó para repasar los momentos que les tocó pasar a cada uno de los exintendentes presentes. “Lo que permite la vida, sobre todo en política, es cosechar amigos”, les dijo.

Otharán, el más antiguo de todos los exintendentes presentes, habló de la transformación de la ciudad: “Este lugar, donde estamos ahora todos nosotros, era un pedrerío. Cuando me tocó asumir en 1968 Neuquén tenía 120 cuadras pavimentadas y con un gran esfuerzo hicimos 90 más. Comparen con la situación actual”, pidió. Recordó que en ese entonces sólo se escuchaban tres radios, y que no existía el Concejo Deliberante sino una comisión consultiva. “Fue un gran cambio”, sostuvo, y felicitó a Quiroga por invitar a los obreros al almuerzo. En el brindis, Kloosterman celebró la construcción del edificio, agradeció el trabajo de los obreros “y a Pechi por impulsar esta transformación”.

 

 

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