Por el blindaje financiero del macrismo, se recalienta la interna del PJ

Por: Carlos Tórtora

Para los líderes del peronismo racional la encrucijada no puede ser más apremiante. Una encuesta de Sinopsis aseguró días atrás que cualquiera de los precandidatos anti k del PJ le ganaría a Macri el ballotage, pero, a la vez, la mayor parte de las encuestas coinciden en que ninguno de los nombrados superaría a Cristina Kirchner en primera vuelta. Esta realidad, sumada al nuevo blindaje financiero, daría como resultado un recrudecimiento de la interna peronista. En los últimos días, hubo varios indicios de que los tiempos se aceleran: Juan Manuel Urtubey, Miguel Ángel Pichetto y Sergio Massa están recorriendo el conurbano, los dos primeros para posicionarse y el tercero para recuperar espacio entre los intendentes, ya que sus filas están muy mermadas. Al mismo tiempo, un autocandidato, Felipe Solá, apareció en varios reportajes explicando el kirchnerismo sin Cristina candidata. Simultáneamente, Hugo Moyano le terminó de dar forma al ala sindical del kirchnerismo con el Frente Sindical por el Modelo Nacional.

A todo esto, el gobierno se ocupó de desmentir cualquier modificación del marco legal electoral -léase supresión de las primarias. En realidad, hay un terreno en el cual el oficialismo está en condiciones de sacar enorme ventaja sobre la oposición y es el de la caja de la política. A partir de los escándalos primero de los aportantes truchos y después de los cuadernos, es vox populi en el sector empresario que serán pocos y con muy poco los que se animen a contribuir con sus aportes a una campaña electoral, ante el riesgo de verse involucrados después en un escándalo de corrupción. Esta previsible ausencia de financiamiento perjudicará mucho más a la oposición que al gobierno, que siempre cuenta con el erario público para solventar la política. Y dentro de la oposición, los más cómodos serán los cristinitas que, como es público y notorio, cuentan con reservas más que importantes.Para el caso probable de una segunda vuelta, el oficialismo se enfrenta a un problema complejo. Según no pocos analistas de la opinión pública, de haber un ballotage entre Macri y CFK, la gravedad de la crisis social haría que los peronistas anti k terminen votando, aunque a disgusto, a la ex presidente. En este terreno el gobierno cuenta con dos operadores calificados para tratar de evitar esto: María Eugenia Vidal y Rogelio Frigerio, un ministro del interior que ahora aparece liberado de la tutela de Marcos Peña.

A la espera de los imponderables. En cuanto a Cristina, su apuesta parece obvia. Si no llega a ganar con un resultado importante en la primera vuelta, se aseguraría acrecentar sus bloques de senadores -hoy cuenta con nueve- y de diputados nacionales. Con su poder reforzado en el Congreso como jefa de la oposición, intentaría forzar una negociación para darle un corte político a las causas por corrupción que la asedian en Comodoro Py.

Mientras tanto, ella da muestras de querer reimplantar el estilo monárquico que la caracterizó: sabiendo que los intendentes del conurbano buscan un candidato a gobernador que sea representativo de sus filas, lo impulsa para este cargo a Axel Kicillof, provocando la reacción del lomense Martín Insaurralde.

En cuanto a los candidatos anti k, Urtubey dio señales de acelerar, por ejemplo, con la contratación del gurú brasileño Carlos Mangueira.

Massa quedó herido por la muerte de José Manuel de la Sota, un aliado suyo, por lo menos en los planteos estratégicos. Situados ante el desafío de ganarle a CFK, lo que hoy parece poco probable, los jefes del peronismo racional apuestan a que ocurran imponderables. La prisión preventiva de CFK no invalidaría su candidatura, pero bien podría dar un paso al costado, lo que tampoco hoy parece probable.

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