José Antonio Martinez Suarez: Se fue de gira

Por. Mario Marchioli

93 años, 9 meses y 17 días fecundos de vida, irrepetibles.

Cuando escribo, lo hago de corrido, tengo en mi mente alojada una idea, un argumento una historia a desarrollar, corro en el teclado sin parar. Releo una sola vez lo que escribo, corrijo muy poco y cuando la nota está publicada, la leo como un lector más y es ahí cuando me doy cuenta de mis errores: una palabra mal escrita, la falta de un signo de puntuación, una frase inconexa o incompleta. Pero ya es tarde, está publicada y en poder de los destinatarios, ustedes. No tiene la culpa el editor. Me conoce hace años, me respeta. En fin ¿Qué es esta perorata?

Me cuesta escribir esta nota, no puedo dejar de hacerla, necesito tiempo, que la humedad y algo más de mis ojos ante el teclado no me traicione como me está pasando.

Fue más que un personaje, fue un maestro de muchos, distinto, único, elegante, señero, dueño de un humor ácido que obligaba a pensar, generoso, ingenioso, ético, lucido, carismático. Puedo seguir adjetivando y con seguridad lo haré hasta el final de la nota, que nunca hubiera querido escribir. Tengo mucho que decir de José, pero no quiero una biografía tampoco un obituario. Cuando esté mejor de ánimo, ahora estoy muy triste, me explayare sobre su rica vida y obra.

Fueron 35 años de amistad. Lo sigo teniendo como un referente, no solamente dentro de la industria cinematográfica, también en la vida misma.

En un momento no podía entender como yo habría incurrido en política, aceptando un cargo de funcionario municipal en turismo en mi ciudad de residencia. Me causaba gracia, le explicaba: José soy un técnico, no soy un militante. No alcanzo mi verdadera justificación.

Sabía que en el fondo me estaba dando una lección de las tantas que he recibido de su parte. Poco menos de un mes antes de su desaparición física, intervino en un documental próximo a estrenarse, donde hablando de mí, dice entre otras cosas positivas: “Nos une la pasión por el cine”, textual.

Trabajamos juntos dos años, fuero los años 1984-1986, nunca más perdimos contacto. En mi poder tengo cartas, postales, cientos de fotos (sin exagerar), luego e mails, me llegaban dos o tres por día. He guardado todo, imprimí los e mails, pero lo que dice con sabiduría mi compañera de viaje, de vida, de mi crepúsculo, lo importante es lo que guardaste en la memoria, lo que quedó en la retina y si en algún momento utilizaste sus consejos. Creo haber asimilado todo ese bagaje sin igual.

Disputas familiares, insólitas. Jamás, repito Jamás José lo hubiese permitido o formado parte. Pero flotan en la superficie sumando líneas de tinta y minutos de aire en TV. Lamentable. Ya pasara.

José utilizaba casi siempre una delgada campera corta color camel, un pañuelo de seda al cuello, pocas veces una gorra, no lo recuerdo con corbata y últimamente, necesariamente un bastón. Disfrutaba del té de las cinco de la tarde en el bar del Hotel Bauen (Callao y Corrientes, CABA) donde todos los días miércoles se reunía con un grupo variopinto de amantes del cine.

Viví en Neuquén cuatro años y cuatro meses, trabajando. Organice de la mano de José el Festival Itinerante del Festival Internacional de cine de Mar del Plata, con sede en el maravilloso Museo Nacional de Bellas Artes de la ciudad, único anexo que tiene su homónimo de Buenos Aires.

Cuando estaba pergeñando el primer festival, me dirigí al Intendente en ese entonces Martín Farizano y le conté la visita de José. Relate toda su historia, quién era, que había hecho, que estaba haciendo. Farizano me propuso nombrarlo Ciudadano Ilustre. Y ASÍ FUE.

Fallece Farizano y se lo cuento a José, y este me pide por favor, dele de mi parte el pésame a su familia. Todas las veces que ha vuelto a Neuquén, me ha preguntado por Farizano y su herencia política.

Pechi Quiroga, siempre recordó con afecto a José. No conozco quien actuara en contrario en este planeta.

Hay muchos testigos del paso de José por Neuquén capital, solo por nombrar algunos: Luis Rey mi amigo cineasta, Roberto Martini, los periodistas Maritza Montecino, Hugo Morales, Oscar Smoljan, su esposa Marcela Rodríguez Ponte y todo el personal del Museo, al igual que todos los colaboradores del emblemático Hotel del Comahue. Nadie que le estrechara su mano quedaba indiferente.

Nombre a pocos, no lo tomen a mal, estoy viendo sus caras, recuerdo sus sonrisas, sus risas y los aplausos al troesma. Los pocos nombrados son en representación de todos.

Lo sembrado por JAMS en Neuquén, se debe multiplicar por muchas ciudades de provincias de nuestro país. Bariloche, Rio Negro, Perico, San Salvador de Jujuy y ni que hablar de Villa Cañas, provincia de Santa Fe y tantas otras.

Fin de la nota. Comienzo una gran tarea, clasificar cronológicamente las notas, por temas, los mails, elegir las fotos, las dedicatorias de los libros, VHS, DVDs que él me obsequió, recordar las anécdotas y volcar todo en una gran nota-libro, con el propósito de que José siga vivo, no solamente para mí, también para los que no tuvieron la suerte de conocerlo.

Al lado del teclado de mi computadora tengo una foto de José que parece mirarme pícaramente, me sigue con su mirada, me siente como me siente. Parece decirme: Ojo con lo que escribís…No se preocupe maestro, voy a “reperfilar” cada palabra, cada frase que escriba.

En la habitual mesa de los “Galanes del cine Marplatense”, el miércoles pasado, brindamos por el nacimiento de Amador Grotadaura, hijo de uno de los cómicos de la legua del grupo y de usted. Todos agregaban algo al ¡salud!, recordaban de su parte una ayuda, un empujón, su aliento, sus consejos… En fin, José no será olvidado.

Próximamente se estrenará el documental “MARCHIOLI CAMINO AL FESTIVAL” (2019) producido por Daniel Ring y dirigido por Diego Mario Campessi, quienes grabaron el último testimonio en vida de José antes de su internación hospitalaria. Ese documental está dedicado a su memoria.

@mariomarchioli

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